domingo, 24 de mayo de 2009

REGALO DIABOLICO ANNA ROSA VEITIA

"El huracán Charley pasará por La Habana y Ciudad Habana, ¡ay Dios!", dijo mi vecina Juanita,

su casa se le está cayendo, creo haberle mandado una foto a Rosilla para Cubanet.
Cristhiams, mi hijo menor, será meteorólogo, no me cabe duda, no se ha perdido ni un parte del instituto, me rió, y espero el pase televisivo, en la imagen: Fidel Castro, vestido de verde, el color de la esperanza, dando una breve reseña de lo que está ocurriendo, porque él también es meteorólogo.
Hoy es su cumpleaños, ya son 78 años, "son las 12 y 10 pasada la medianoche", comenta y es una gracia para los presentes, "esto es un regalo que me han enviado", refiriéndose a la tragedia que estaba por llegar, puede ser, sus casas no tienen problemas ni las de sus aliados, claro está.
Me retiré, no quería amargarme la noche, de mis tres hijos sólo el pequeño durmió toda la madrugada, entre rizas y miedos pasamos la ventolera que cada minuto se hacía insoportable, llamé a cuantos santos existen, a Dios, papá Noel y el Ada Madrina. El dolor en la boca del estómago no se me ha aliviaba, tenía miedo, mucho miedo.
A las 9 de la mañana partí hacia Santa Fe, lugar por donde pasó el huracán y, ¿saben lo que vi? el regalo del que hablaba Castro, un regalo diabólico: la destrucción./ El Señor Gutiérrez, de Santa Fe, viejo luchador opositor, me comunicó: "los estragos son enormes, más del 85 por ciento de los árboles están en el suelo, el 50 por ciento del tendido eléctrico también".
En un recorrido pos las calles de esta localidad vi más de 20 casas sin techos, varias destruidas en su totalidad: Caridad Perdomo me comentaba que todo lo que tenía en su refrigerador se echó a perder, afirmando que no era mucho. ¡Que regalo!
Mirtha Varela se lamentaba de los años a esperar por una nueva casa, estaba sentada encima de su vieja mesa de noche mirando al cielo, a su lado Jancel, de 5 años, jugando con sus manitas.
Santa Fe está destruida. No cabe duda que los daños son muchos y tardarán años en recuperarse de este azoté, pienso que hasta la naturaleza está en contra del cubano de a pie.
Creo a bien comunicarle al homenajeado que La Habana no aguanta más*. Es sorprendente ver como en cada lugar vacío se levanta en días una tienda dolarizada, parece que los dólares son la única preocupación del estado cubano.
Y el pueblo que?, sigue esperando, pero no por un regalo diabólico, sino por un regalo de verdad, son muchas necesidades sin cumplir, muchas promesas olvidadas y, ¿de quien es la culpa? sabrá Dios, como dice el viejo refrán, será del totí. Lo que sí no me cabe ninguna duda es que el estado de opinión no es favorable en nada a un buen festejo de cumpleaños.
En mi recorrido por la ciudad, la penumbra de las calles es aterradora. Ahora es cuando es, al salir el sol y comenzar a ver los derrumbes ¡Dios nos proteja! Y, ¿a que le debemos tanto martirio?, les diré sin que me quede nada por dentro:
Se lo debemos a la revolución, al poder y al diablo. Feliz cumpleaños señor presidente. AmenFIN
* Alusión a una popular canción de la orquesta Los Van Van muy gustada por los bailadores en los inicios de la década de los 80.

No hay comentarios:

Publicar un comentario